¡Tú y Yo, papá y mamá también!

¡Tú y Yo, papá y mamá también!

Algo a tener el mundo, porque solo me permite caminar todas las tardes, por el mismo sendero, cubierto de árboles de saúco y cereza, para ir a traer agua en mi tinaja de barro, mientras observo las misteriosas vidas de aquellas mujeres que han envejecido, realizando la misma acción, día tras día, derrotadas por las arrugas del tiempo, a pesar de asistir en una iglesia, donde se habla de la eternidad, la abundancia, un mundo donde todo es posible. Pero, la falta de oportunidades (consumismo) se ha llevado a sus hijos, a la tierra de las infinitas posibilidades; Bueno fuera tener la FE de que todo es posible, para poder subirse en uno de eso aparatos que vuelan en los cielos, para ir a despedirse de sus hijos.  

Al menos creo tener un poco de privilegio, porque puedo cortar frutos de los árboles de cerezo, suponiendo que es gratis. Aunque la vida me ha enseñado que si recibes algo a cambio, no es gratis, por el tanto, el tiempo que dedico en cortar frutos de cerezo, es el precio que debo pagar – Una parte de mi vida, por unos cerezos –

Llevo tres años con la misma rutina de vida, levantarme a las 5 de la mañana, juntando leño seco, para usarlo como medio de combustión, para generar calor, como medio para calentar el agua, para el café, recalentar la comida de anoche y tostar los tamales, esperar a que la familia se levante, ellos tienen el privilegio de levantarse, una hora después que yo, tiempo suficiente, para tener cocinado todo. Al primer sonido de la puerta del dormitorio de mis padres, debo tener listo, agua tibia, para que mi papa pueda lavarse las manos y sentarse en su silla, una silla prohibida, para nosotros, mi mama, nos ha dicho que el día que nos sentemos en la silla de mi papa, ese día empezaremos a tener canas. – Esa afirmación, me hacía creer que los viejos son realmente creativos, en mantenernos pensativos, y mejor aún, a tener miedo a os mayores, eso me hace suponer que el miedo, será un regalo que le otorgare a mis hijos, tanto es el poder de mis padres que ya me tienen establecido mi futuro – regresando a la rutina, todos al terminar se cocinar, se levantan y dan gracias, aunque me haría más bien, su ayuda en lavar los utensilios que se utilizaron, así avanzado en dejar ordenado la cocina – Por cierto, en las fiestas y actividades religiosas, a las mujeres nos toca cocinar y lavar los utensilios, mientras los hombres, discuten sobre el amor al prójimo y algunas veces, encuentran formas de quitarse el aburrimiento –

Perdón por la distracción. Ordenado y limpio la cocina, me corresponde limpiar y ordenar los dormitorios, eso me lleva toda la mañana. Tipo once la mañana, voy al cajón de maíz, selecciono y desgrano el maíz, por lo generar, el maíz se cocina por una hora, para que esté listo, para molerlo en las piedras que orgullosamente mi madre me dejara como herencia, linda mi madre, feliz porque seré como ella.

Tu autoestima es más fuerte porque no necesitas el halago de los demás, no necesitas demostrar a nadie lo bueno que eres, lo haces por ti mismo y eso es una herramienta muy poderosa".




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