¡RELI y tus otros nombres!

¡RELI y tus otros nombres!


Aprendí a ver el mundo, desde los ojos de mis padres.
El pasado que no se escribe, no se puede medir. El presente que no se escribe, no se puede mejorar y El futuro que no se escribe, no existe.

En el ocaso de mi JUVENTUD, la VEJEZ llega sin autorización, un punto de inflexión, para reflexionar sobre los códices de la vida, utilizando la sabiduría de la Diosa IXIM, para inmortalizar mis pensamientos y memorias, transcritas en el pergamino del tiempo.

RELI: alguien o algo, aunque no tenga una leve importancia su definición. Pero, establece un parámetro en la definición de mi realidad. Me la presentaron en una noche aural, fue mi padre la conexión entre ella y yo, estábamos reunidos sobre las hojas de Chilca, para disfrutar de la presencia de la inconquistable RELI. Su sola presencia impulsaba hasta el hombre más tímido, en emprender el largo camino hacia su conquista.

En mi imaginario, las imágenes del pasado dibujan los recuerdos de  aquella noche, cuando mi padre me impulso a buscar la fortuna de la TRASCENDENCIA, como la vía para llegar a los pies de RELI, utilizando la virtud del sonido a través de los códigos de la comunicación, para captar los pensamientos invisibles. Fue un inicio difícil, mi cuerpo tembloroso, mis palabras quebradizas, mis ojos aguados y mi corazón dudoso, en primer discurso de conquista, ante la desafiante mirada de los pensamientos críticos de aquellos que han fallado al cumplimiento de sus propios discursos. Pero, pase la prueba del miedo y de la duda, por un futuro prometedor.

Con 12 años medidos en el calendario gregoriano, había tomado la decisión de enamorarme de RELI, sin preguntarme ¿Si ella tenía necesidad de amar? El camino empezó esa noche en plena celebración de los años de la esencia de RELI, entusiasmado y comprometido, empecé en aquella época a entender y hablar de ella, con tanta pasión y certeza que me garantizaba su atención y bendición. Sin medir mi imprudencia, busque por distintos caminos sus secretos. En las veredas encontré palabras sobre ella, eran árboles grandes que me ocultaron el bosque, haciendo mía sus verdades, sin fastidiarme la mente, en cuestionar lo que observaba, escuchaba, degustaba y sentía.

Una expresión transformo mi vida; Los hombres nacen y cumplen una vocación, mientras esperan la muerte.  Mi primera pregunta de vida ¿Qué es una vocación? ¿La vocación sirve, para enamorar a RELI? ¿Puedo evitar la muerte? Hasta hoy no tengo respuestas, solo una actitud de cuestionar todo, eliminando el placer de disfrutar la simpleza de la vida, en búsqueda de la VERDAD. Recuerdo el árbol de Eucalipto que me enseño su Manual del Destino, describiendo cuatro opciones de vida. 1) Consagrado totalmente a RELI. 2) Solo para RELI. 3) Acompañado para llegar a RELI. Y 4) Medio consagrado a RELI. Al principio me parecía hermoso esos caminos, tan simples y elegibles, para alguien emocionalmente débil. Pero, la ciencia de la duda, pudo más que la comodidad, para buscar y encontrar más opciones, complicando la existencia, generando más preguntas, sin haber encontrado la respuesta de las primeras.


El tiempo que necesite para conocer el Manual del Destino del árbol de Eucalipto, me sirvió como alfombra, para cruzar los pantanos de mi Adolescencia, una etapa de curiosidad y experimentación, sin la medición de consecuencias, bastaba con sentir la LIBERTAD en su máxima expresión. Recuerdo el día del viaje a NOJ, para tomar la decisión de consagrarme a RELI, era un ciudad hermosa, veía caminar a los mortales, con perfume de inmortalidad, vestidos de blanco, con una presea de oro en el cuello y un libro negro entre los brazos, eran ilustrados del futuro, me sentí conmovido por esa pasión y asustado por esa competencia. Fue más fuerte la duda sobre el deseo, solo estuve por una tarde allí, suficiente tiempo para justificar mi inmadurez.







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